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LA EDUCACIÓN INDÍGENA EN MÉXICO
LA EXCLUSIÓN
México es uno de los países con más indígenas de América. De acuerdo con datos recientes de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, suman más de 10 millones las personas que pertenecen a alguna de las 68 agrupaciones lingüísticas existentes en el país. Esta diversidad se reconoce en el Artículo 2 de la Constitución, donde se estipula que: La Nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas. Sin embargo, la población indígena aún se encuentra en condiciones de pobreza y de marginación inaceptables. Este sector de la población es el que menos accede a la educación. Información del II Conteo Nacional de Población y Vivienda, del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), señala que la población de 6 a 14 años que no asiste a la escuela y que es hablante de lengua indígena representa el 8.3 % de la población ubicada en este rango de edad, mientras que el porcentaje correspondiente a quienes no hablan lengua indígena es de 4.9%1. Es decir, por cada niño no indígena que no asiste a la escuela hay dos niños indígenas.
Los niños indígenas también son los que más desertan de la escuela. Si bien la brecha del índice compuesto de retención aprobación se va cerrando entre las escuelas indígenas y las no indígenas, en el ciclo escolar 2004-2005, las escuelas indígenas reportaron índices de retención aprobación de 89 %, mientras que en las primarias generales el índice correspondiente fue de 95 % (cálculos realizados a partir de la Base de datos de fin de ciclo escolar 2004-2005 de la Secretaría de Educación Pública [SEP], 2007). Pero más grave aún, al tomar como base el ciclo escolar 2000-2001, se observa que la probabilidad de que un niño inscrito a los 6 años de edad termine la educación primaria seis años más tarde es de 0.71 en promedio, y de solo 0.51 para los niños que asisten a escuelas indígenas.
LAS CAUSAS
La causa primera y más importante de esta realidad evidentemente es la pobreza en la que vive una proporción significativa de la población indígena. De acuerdo con datos recientes de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (2008), el 79.9 % de esta población percibe un ingreso menor a dos salarios mínimos. Respecto de todas las variables extraescolares que se sabe influyen sobre el aprendizaje, el INEE ha documentado en sus estudios que quienes asisten a escuelas indígenas se encuentran en una posición de franca desventaja. Los indígenas mueren más que los no indígenas, y la mayoría de las veces por enfermedades prevenibles o curables. Los niños indígenas tienen índices superiores de desnutrición. Las condiciones de su vivienda son mucho más precarias. Es evidente que todo ello afecta el acceso, la permanencia y el aprendizaje en la escuela.
Se esperaría, en un sistema que se dice preocupado por la equidad, que los gobiernos federal y estatal invirtieran más en educación indígena, además de invertir en programas intersectoriales orientados a combatir también las causas de la baja cobertura y rendimiento educativo. No es así. Por el contrario, las escuelas indígenas2 están peor dotadas de infraestructura y materiales didácticos. En el estudio del INEE titulado La educación para Poblaciones en Contextos Vulnerables (2007), se muestra que son los docentes y directores de escuelas indígenas los que de forma más crítica juzgan la infraestructura, el acceso a recursos educativos, las condiciones del aula y los recursos del aula. De hecho, los directores, en relación con los directores de otros tipos de escuela, son los que más bajo califican el estado del edificio escolar, de las aulas, de la biblioteca, del (o los) patios, de los baños para alumnos, de los mesabancos y del pizarrón. Seis de cada diez alumnos de escuelas indígenas asisten a escuelas con condiciones de infraestructura precarias.
Los docentes indígenas todavía son contratados sólo con estudios de bachillerato y enviados, después de un curso de inducción de tres meses, a laborar frente a grupo.
RESEÑA
algunos problemas para la educación indígena es que algunos maestros no están adecuadamente preparados, los supervisores no tienen recursos para visitarlos y apoyarlos, y la infraestructura es deficiente, entre otras fallas. Los sistemas educativos en las entidades federativas, responsables de operar la educación indígena, tienen arrinconados a los departamentos de educación indígena (aunque hay pocas excepciones): no los toman en cuenta para la toma de decisiones, les otorgan un nivel jerárquico muy bajo dentro de la estructura educativa, o no los dotan de recursos para operar más allá de los que se consideran necesarios. Hay indicios de que se ha constituido una subcultura entre los docentes indígenas que, con obvias y muy valiosas excepciones, los conduce a trabajar poco, sin entusiasmo, con una cierta actitud al obtener la plaza de que ese es el punto de llegada, no el punto de partida para una carrera profesional.
Parece que se piensa: los indígenas se merecen menos; los indígenas no pueden aprender; es mejor que los indígenas dejen de ser indígenas y se asimilen a la cultura nacional; no es necesario que los niños indígenas tengan docentes profesionales. Precisamente para desmontar este racismo, para revertir estas actitudes, se hace necesaria una educación intercultural para toda la población y a todos los niveles educativos. De lo contrario, se continuará sin enfrentar de raíz la inequidad educativa en nuestro país.
Si queremos mejorar la equidad desde la base del sistema educativo, sería indispensable revisar a fondo la educación que se está ofreciendo a las comunidades indígenas, así como integrar algunos proyectos de apoyo para los pueblos indígenas y así tengan una educación de calidad
lunes, 1 de septiembre de 2014
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